"La gente cree que soy una persona bastante extraña. Eso es incorrecto. Tengo el corazón de un niño pequeño. Está en un frasco de vidrio sobre mi escritorio" . Stephen King.
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sábado, 21 de noviembre de 2009

Stephen (V) y Fin

El mundo enteró quedó conmocionado cuando conoció la noticia, después de diez días perdido sin víveres en el Gran Desierto de Victoria, Stephen Banjac continuaba con vida.

Nadie, absolutamente nadie, confiaba en que pudiese lograrlo, a pesar incluso de su estupenda forma física y sin embargo, el propio Stephen convocaba una rueda de prensa para comunicar al mundo que había vuelto. Cuando apareció ante los medios de comunicación, la sorpresa todavía fue mayor. Aguardaban a un Stephen derrotado, con claros síntomas de desnutrición y sin embargo no era así, por supuesto que no estaba en su mejor momento, pero tampoco esperaban que tuviese ese aspecto, era un aspecto… ni mejor ni peor, sencillamente era… distinto. Lejos de estar quemado por la deshidratación y el sol, lucía una tez bronceada a la par que delicada. Su pelo rubio era ahora casi en su totalidad de color ceniza, Si no estuviese allí en pie hablando con ellos, posiblemente dijesen que aquel hombre no podía ser Stephen Banjac.

Explicó a los presentes que su globo se soltó y fue arrastrado por el viento durante uno de los descensos programados, lo cual provocó que lo buscasen muy lejos de en donde se hallaba en realidad. Contó cómo había sido socorrido por un grupo de aborígenes de la zona que lo atendieron y ayudaron dentro claro estaba, de sus limitaciones y su falta de medios para ponerse en contacto con el resto del mundo. Y poco más, Stephen se disculpó alegando que se encontraba cansado por todo lo sucedido, agradeció a todos su presencia, su comprensible preocupación durante su ausencia y amablemente sus empleados, invitaron a salir a los periodistas. Alguno intentó hacer alguna pregunta, pero Stephen ya había abandonada la sala habilitada para la conferencia.

Se dirigió con rapidez al ático de su mansión, allí, en la penumbra, Irina aguardaba su regreso. Ella deseaba estar con él y él, seguir sabiéndolo todo sobre ella, sobre su historia, sobre su raza, sobre como lograron evolucionar hasta poder vivir a plena luz del día. Ella le explicó que precisamente esa era la razón por la que tuvo que sacarlo de allí. Ellos no estaban dispuestos a que nadie conociese su secreto, en la actualidad, estaban infiltrados hasta sitios inimaginables en nuestra sociedad, vivían como personas respetadas, triunfadoras e incluso admiradas. Actores de cine, deportistas, abogados, jueces e influyentes políticos. Y no pondrían todo eso en peligro por ayudar a un mortal.

Ella intentó convencerlos de que ahora Stephen era uno de ellos, de que no hablaría. De que su conversión había sido necesaria, de que fue la única manera de salvarlo de una muerte segura, pero el resto del grupo lo veía como una amenaza, una amenaza que podían y querían eliminar como tantas otras antes.

Le contó que su pueblo llevaba dividido más de dos siglos, del cruel enfrentamiento que mantenían con un numeroso, pero aun así menor, grupo de proscritos. Estos habían abandonado al grupo principal por discrepancias irreconciliables son su líder, el sanguinario Victor Danag, su hermano de sangre, y a los cuales, a pesar de todo y ocultándolo a Victor y a los demás, ella seguía visitando, pues entre ellos se encontraba su otro hermano, Amilo. El día que salvo la vida de Stephen, ella regresaba de visitar a los proscritos, Victor lo sabía y por eso ahora, jamás podría regresar.

Ahora ambos vivían en la clandestinidad, con la certeza de estar vigilados en todo momento, esperando a que tuviesen el más mínimo descuido para que dar por finalizado lo que consideraban un problema. Pero Stephen también era un hombre de recursos, con amigos importantes y poderosos y además ahora, y gracias a Irina, contaba con un pequeño ejército fiel y ansioso de venganza.

Stephen abrió los ojos, la fratricida batalla que estaba a punto de comenzar se presumía, larga, dolorosa y sangrienta.

Título: Stephen V \ Género: Ficción \ Autor: El Susurrador \ Imagen: Internet