
Desconocía el tiempo que había transcurrido desde la última vez que estuvo despierto, desconocía donde se hallaba y apenas era capaz de recordar lo que había sucedido. Seis días atrás era un joven millonario, un afamado hombre de negocios, un gran amante de la aventura y según la prensa rosa, uno de los solteros de oro más deseados de Europa. Y ahora, se hallaba corriendo casi a ciegas por angostos pasadizos cavados en la tierra, en busca de un destino desconocido, agarrado a la mano de la joven que lo había despertado en mitad de la oscuridad, una joven de la que ni tan siquiera conocía bien su rostro y de la que incluso, sentía miedo.
Tras estar huyendo de múltiples voces, gritos y gruñidos salvajes durante un tiempo que no sabría calcular con exactitud, la carrera por fin se detenía, o eso creyó él.
Notó una cálida brisa en el rostro y para cuando se quiso dar cuenta, la joven saltó arrastrándolo a él como a un lastre. Caían al vacio como dos suicidas que aguardan el impacto definitivo contra el suelo firme.
De pronto la caída fue pasando de un estado vertical, a uno más horizontal de manera suave y tranquilizadora pero, imposible.
En el vuelo, ella miraba al frente y él, la miraba a ella. Intentó hablar, pero no pudo, no supo que decir. Ella bajó la vista y le susurró que estuviese tranquilo, que todo estaba bien, que pronto estaría de nuevo en casa.
Título: Stephen IV \ Género: Ficción \ Autor: El Susurrador \ Imagen: Internet





