
Lo acechaba. Lo ahogaba. Le absorbía su existencia.
Tenía que escapar. No podía vivir toda la vida con aquella presión.
Algunos días, sentía que no le dejaba oxigeno suficiente para sobrevivir.
No podía más. Tenía que acabar con esa situación.
En cuanto estuvo cerca, cogió el cuchillo y se lo asestó. Una vez, diez veces, cien veces…
Necesitaba descansar.
A la mañana siguiente fue volviendo en sí. Tenía frío. Estaba tendido en el suelo de la cocina pero no recordaba nada de lo sucedido.
Tenía las manos manchadas de sangre. El suelo, las paredes… todo era rojo sangre.
Se intentó incorporar y la vio en el pasillo. Sin fuerzas cayó de nuevo en el mismo lugar.
Intento recordar, aclarar sus ideas. Le faltaba el aire. La angustia le apretaba el corazón como una mordaza.
Vagamente recordaba cuando el terapeuta se lo había avisado.
Vagamente recordaba cuando habían empezado las alucinaciones.
Su cabeza giraba como una peonza en una espiral infinita.
Ella le había suplicado. Le había rogado. ¡Le había ayudado!
Él en cambio, la había matado.
Recordó su infancia, a sus amigos, a su familia, a su esposa… que ahora yacía tendida en un oscuro reflejo de sangre coagulada.
Recordó cuando las drogas habían entrado en su vida y cuando él, les había abierto las puertas de su frágil mente.
Título: Demencia narcótica \ Género: Ficción \ Autor: El Susurrador \ Imagen: Internet (modificada por El Susurrador)





