"La gente cree que soy una persona bastante extraña. Eso es incorrecto. Tengo el corazón de un niño pequeño. Está en un frasco de vidrio sobre mi escritorio" . Stephen King.

viernes, 18 de septiembre de 2009

La oficinista

Navegaba sin mucho interés, saltaba de unos enlaces a otros casi sin mirarlos. Llegó a un blog que se llamaba “El Susurrador de Medianoche”, un blog de relatos más, pensó ella. Iba a cambiar de página cuando algo le llamó poderosamente la atención, un post mostraba la foto de una oficina, y si la llamaban a jurar, diría que era en la que se hallaba en ese momento, la de su propia oficina.
Pensó que quizás el blog era de algún desempleado, pero mirando la foto más detenidamente, se dio cuenta por algunos detalles de que era muy reciente, a lo sumo tendría un par de semanas, y ella trabajaba sola desde hacía más de cuatro meses.
Intrigada comenzó a leer el post. Hablaba de una oficinista que navegaba por la red sin mucho interés, donde descubría una foto de su propia oficina.
Dejó de leer, se preguntó qué estaba sucediendo, pero fue incapaz de imaginarse algo mínimamente coherente, era una situación de esas que cuando la ves en el cine de ficción, casi la consideras como algo normal, pero si la vives en primera persona, hace que un miedo casi instantáneo se apodere de ti.
Volvió a mirar a la pantalla y tuvo la sensación de que el post había aumentado de tamaño, como si al otro lado de la red, alguien estuviese escribiendo al mismo tiempo que ella leía. Saltó varias líneas para adelantarse en la lectura, leyó donde decía que la oficinista saltaba varias líneas del post, un escalofrío recorrió su espalda y notó como se tensaba el vello de sus brazos.
Era imposible, incluso era imposible que fuese una broma, nadie, excepto ella, tenía acceso a la oficina o a la clave del ordenador.
Dudó un momento, directamente comenzó a leer el último párrafo del post.
“Dudó un momento, directamente comenzó a leer el último párrafo del post, pero a su espalda, un ruido desconocido la interrumpió, se volvió temerosa. Lo que estaba tras ella se abalanzó con una rapidez brutal y aun así, para cuando la hubo alcanzado, el corazón de la oficinista ya había dado su último latido”
Observó aterrorizada como la foto del post había cambiado, pero a su espalda, un ruido desconocido la interrumpió.

Título: La oficinista\ Género: Ficción \ Autor: El Susurrador \ Imagen: Internet (aquí)

6 comentarios:

laquesuscribe dijo...

Es que hay mucho oficinista ocioso...

Saludos

El Susurrador dijo...

R- laquesuscribe
Mucho, y con esta crisis cada vez más, incluso no me extraña que a alguno y a alguna, como decimos vulgarmente, se le vaya un poco la pinza.
Un abrazo y gracias por pasarte.

vangelisa dijo...

yo creo que se le fue la pinza del todo.
en fin me quedo pasmada.
besos

El Susurrador dijo...

R-Vangelisa

Espero que pasmada por el relato y no por el otra cosa. Valoro mucho tus opiniones pues personalmente me gustan mucho tus relatos.
Un gran abrazo.

Primerodemayo dijo...

Genial relato, muy extraño y como bien dices, resultaría del todo normal que se viera esa situación en el cine de Ficción, o en este caso, en un blog bajo la misma categoría.

El Susurrador dijo...

R- Primerodemayo

Cuando la ficción se vuelve realidad y te atrapa en el tiempo, sin que puedas avanzar por mucho que corras.

Gracias por pasarte y un fuerte abrazo.