"La gente cree que soy una persona bastante extraña. Eso es incorrecto. Tengo el corazón de un niño pequeño. Está en un frasco de vidrio sobre mi escritorio" . Stephen King.

martes, 8 de septiembre de 2009

El descubrimiento (II)

El Doctor cogió la muestra y la guardó con sumo cuidado en un pequeño transportador que años antes había conseguido en una empresa farmacéutica. Debía de ser muy cuidadoso, pues aquella muestra era la única base real para el desarrollo de la vacuna. Reconocía que utilizar cadáveres y experimentar con enfermos, aunque estos lo hiciesen de manera voluntaria, era ilegal, y sabía que lo pagaría con la cárcel, pero sus intenciones nunca fueron otras que las de ayudar al prójimo, por eso, pese a todo, se sentía feliz, y estaba dispuesto a asumir sin protestar las penas que la ley dictaminase.
Salió del viejo laboratorio con el llamativo transportador de color naranja, su mente trabajaba a una velocidad incluso mayor a la que ya estaba acostumbrada. Se preguntaba si la OMS retrasaría mucho la salida al mercado de la vacuna, de esta milagrosa vacuna. Cada día que pasase, miles de personas morirían en todo el mundo por culpa del cáncer. Se preguntaba que estarían pensando en esos momentos sus compañeros de facultad, pero la prueba que él les mostraría en solo unos minutos, les haría entender y quizás comprender, algunas de las atrocidades que seguramente estarían descubriendo esos días.
Estaba a solo unos metros de la facultad cuando vio a un joven que salía a su encuentro, el doctor apuró el paso, si las banales preguntas de un estudiante podían resultar inoportunas, ese sin duda, era el momento más inoportuno de todos.
Cuando estuvieron cara a cara, el joven sacó de su chaqueta una pequeña pistola y con claros síntomas de ansiedad, le pidió el transportador y todo el dinero que llevase encima.
El doctor se dio cuenta de lo que estaba sucediendo porque lo había leído en la prensa recientemente. Algunos toxicómanos robaban los transportes de medicamentos cuando estos estaban llegando a su destino, y a la universidad, llegaban casi de manera diaria todo tipo de fármacos. Tanto para la propia farmacia de la facultad como para los laboratorios de investigación, y estos últimos eran una autentica tentación para cualquier drogadicto con mono.
El Doctor sabía que el joven no atendería a razones, calculó que con solo avanzar unos metros estarían a la vista de los vigilantes del centro, dio un paso y levanto la mano libre en señal de amistad. El joven, desconcertado, se sobresaltó e irreflexivamente disparó una pequeña bala que atravesó mortalmente el corazón del doctor.
Mientras yacía tendido sobre el césped, observó un pájaro que cantaba entre las ramas de un árbol, al fondo, el cielo azul de una preciosa mañana de octubre.
No le dolía su muerte, el cáncer que el mismo se había provocado, lo mataría igualmente en cuestión de semanas, meses a lo sumo. Le dolía más pensar que un joven, había desperdiciado su vida por culpa de las drogas, una preciosa vida a la que todos tenemos derecho y que con su cruz, con su debilidad, había condenado sin querer, a millones de inocentes en todo el mundo.

Título: El descubrimiento (II) \ Género: Ficción \ Autor: El Susurrador \ Imagen: Internet (aquí)

9 comentarios:

Deprisa dijo...

Nunca sabemos lo que nuestros actos puede provocar. El vuelo de una mariposa en un lugar remoto del Amazonas puede provocar un huracán en la otra punto del mundo...

Me encantó esta historia, muy, muy currada.

P.D: ¿Habrá más partes?

Food and Drugs dijo...

Muy buena también la parte dos en cuianto a redacción, y has arreglado sensiblemente el argumento. Este es más literario.
Saludos
:-)

Fiebre dijo...

En fin, obnubilá me hallo.

Tus argumentos atrapan, pero tu manera de contar las cosas me parece francamente buena.
Estoy rodeada de artistas, leñe. Me haceis sentir complejo de ´simplona´.

Un besazo.

El Susurrador dijo...

Deprisa: Estoy de acuerdo con lo que dices, por eso debemos ser siempre muy sensatos cuando tomamos decisiones o hacemos algo que luego puede traernos consecuencias. La espontaneidad y los arrebatos están muy bien para el cine y la novela, o incluso en la realidad, en cosas que puedan ser muy banales, pero en el día a día, debemos ser más cuidadosos con nuestros actos. Un saludo sin prisas, amigo.

Food and Drugs: tengo que confesarte algo, cuando publiqué la primera parte, ya tenía redactada la segunda, por lo que desde el primer momento yo veía la historia al completo. Efectivamente la primera era quizás muy simplona, por eso la publique y aguardé a ver los resultados, varios que me hacen llegar en persona son los primeros en llegarme, y francamente, si no tuviese la segunda, quizás no hubiese publicado la primera. En contestación a tu pregunta, dudo que la continúe, y eso que en mente está germinando la III, pero seguramente la destierre finalmente. Un cordial saludo, amigo. (Voy a ver si preparo un relato sobre Orense)

Fiebre: sorprendido me hallo yo de tanto alago, pues no hago sino escribir relatos que se me ocurren sobre la marcha, en el día a día. El titulado “El coleccionista de recuerdos” lo escribí en Trefacio (Zamora) durante el viaje que os comenté que iba a hacer a finales de agosto, y lo argumento en ese mismo pueblo. Así nacen mis relatos, de una vivencia personal, de una noticia, de un deseo… Me alegro mucho de que os gusten, de verdad. Un besazo para ti también.

vangelisa dijo...

bueno he leído descubrimiento I y II, atrapas al lector con tu manera de relatar!
Y entiendo perfectamente lo que dices sobre "cuando publique la primera parte ya tenía relatada la segunda", es normal el que escribe la historia sabe el final. Tú relato está bien!!!Pero mi preferido es ANGEL.
Lo de música no me molesta, si te gustó la canción, pues la pones y en paz, vez yo pensé al principio poner la de mike oldfield, la misma esa del exorcista, pero preferí esta la de las hadas. XD
Sobre tu comentario a mi relato sobre "almas gemelas", pienso como tú; en otra oportunidad, pero no en este mundo.
un beso

laquesuscribe dijo...

He leído ambos relatos con atención. La imagen de hifas y micelios del I fue lo suficientemente sugestiva como para empezar a leer. Bravo!!

Te visitaré a menudo (aunque apenas me notes, como si fuese un pequeño susurro...)

El Susurrador dijo...

R- Vangelisa

Vangelisa, mi afición por escribir comenzó hace varios años, primero con un pequeño cuento infantil, del que guardo todavía el original (nunca fue publicado, no era esa mi intención) y en segundo lugar comencé una pequeña novela negra que abandoné en el tercer o cuarto capítulo por motivos que no vienen al caso. (también la conservo)
Ahora que he descubierto el mundo de los blogs, he osado a crear este blog de relatos, el tiempo dirá si me equivoqué, pero para mí, para lo que yo quiero, es algo fantástico.
un beso para ti también.

El Susurrador dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
El Susurrador dijo...

R- laquesuscribe

no sólo estás invitada a visitarme, sino a que me susurres lo que desees.
Bienvenida.