"La gente cree que soy una persona bastante extraña. Eso es incorrecto. Tengo el corazón de un niño pequeño. Está en un frasco de vidrio sobre mi escritorio" . Stephen King.

jueves, 3 de septiembre de 2009

Ángel

Odiaba los martes, desconocía el motivo, pero era una sensación que la acompañaba desde su infancia. Por eso, tras 20 años de amarga tristeza, injusticias y soledad, había elegido un martes para poner fin a su vida.
Lo tenía todo dispuesto, cogería su coche, subiría hasta lo alto del Monte, y desde allí, contemplaría por última vez la ciudad en la que había nacido, en la que había crecido y la que la había ignorado durante sus 20 años de existencia.
Circulaba despacio, haciendo un repaso mental de su amarga vida, pensando de donde quitaría las fuerzas para llevar a cabo su plan y simplemente, no lo vio venir. A su derecha, un vehículo saltó un Stop e impactó contra la parte trasera de su coche. El golpe no fue muy fuerte, pero tuvo la sensación de que Vilagarcía, su ciudad, no le permitiría salirse con la suya. Ni tan siquiera en el que sería su último día de vida.
Quedó sentada al volante, maldiciendo. Del otro vehículo descendió un joven que inmediatamente le suplicó perdón. Ella le dijo que no tenía importancia; ya no. El insistió en darle sus datos, le dijo que se llama Ángel, que estaba dispuesto a ayudarla en lo que fuese necesario mientras arreglaban su coche. Ella lo miraba incrédula, quizás aturdida por el golpe, quizás sorprendida de que alguien no intentase culparla a ella de lo sucedido.
Estaba en la cama, mirando como Ángel dormía a su lado, habían pasado ya dos años desde que se habían conocido. Nunca se había imaginado que algún día se sentiría tan feliz. Jamás le contó que el día en que se conocieron, había decidido suicidarse.
El despertó, la vio a su lado mirándolo, le dedicó una sonrisa. Jamás le confesó que lo sabía todo, jamás le contó que día a día, durante los últimos años, la había observado y se había enamorado de ella y que por ella, había renunciado a la inmortalidad.

Título: Ángel \ Género: Ficción \ Autor: El Susurrador \ Imagen: Internet (www.taringa.net)

9 comentarios:

vangelisa dijo...

Tío!!!este relato me ha llegado al alma!
te daría hasta un beso si te tuviera delante!!!!
es que me ha gustado mucho!!!!
besicos

Urko dijo...

Buen relato. Gracias por la visita y el comentario en Volviendo a lo de ayer.

Un saludo.

Fiebre dijo...

Sencillamente sublime.

Gracias, me hacía falta algo así.

El Susurrador dijo...

Vangelisa: gracias por tus comentarios, siempre positivos. Me satisface ver que alguna gente comparte los mismos gustos que yo, pues si no me gustasen los relatos que escribo, este blog no tendría sentido. Gracias por todo.

Urko: Muchas gracias por pasarte, te debo una, así que algún día te contaré lo que me pasó con mi primer Madelman. Un abrazo.

Fiebre: Y a ti que te voy a contar que tu no sepas ya, que sabes de tó. Me alegro mucho de que te haya gustado y sobre todo de tenerte por aquí.

Pharpe dijo...

A mi también, nuestra gran Vilagarcía sirve de fondo a una historia muy bonita. Saludos

El Susurrador dijo...

Pharpe, te ubico en Orense, por cierto, estuve allí a primeros de septiembre, a mi regreso de Trefacio (Sanabria), y hacía un calor de mil demonios orensanos.
Tendremos que hablar de tu relación con Vilagarcía.

Un saludo y decirte que me siento alagado de verte otra vez en mi casa.

laquesuscribe dijo...

Bonita e irreal historia.

Saludos

PD- Estoy en tu casa porque me "llegó" tu susurro. Curioso nick...

El Susurrador dijo...

R- laquesuscribe

Bonita si, irreal ¿por qué? Demos una oportunidad a la fantasía, a los sueños y a los milagros, pues de todo esto estamos muy carentes hoy en día.

Muchísimas gracias por tu visita, de verdad.

flor.f dijo...

me enamore, tenes una forma de escribir que me impacto, sos un excelente escritor, me encato